Hola Fab, me gustaría hablarte hoy sobre la luna llena, recuerdo una noche de luna llena, cuando todavía dormía en la pieza de arriba, la cama quedaba junto a la ventana, a un lado de la ventana, el calor se sentía menos y el viento refrescaba. Había dejado de dormir en el sillón de abajo porque quería una cambio y mis pies ya no podían estar encogidos -como ahora- la cama estaba colocada de otra manera y no me recordaba a B, tenía ganas de dormir ahí, tenía ganas de tener un espacio propio. En ese entonces tenía mi ipad, y estaba pasando por la euforia primeriza de Rosalba, la observaba todas las noches en los videos que había grabado de ella de la manera más primitiva posible, desde la pantalla de una computadora. Me gustaba imaginar que tenía una novia como ella y quería conocerla, ver esos videos todas las noches me ayudaba a entender el italiano de forma más amena.
Una de esas noches había luna llena, el rayo entraba por mi ventana y yo podía mirarla de frente mientras escuchaba a mi crush italiano hablar. Por momentos me quitaba porque la luz de luna llena es igual a la del sol, supuestamente es tóxica para el ser humano y no debes dormir jamás con la luna llena directamente que porque te vuelves loco. No sé si te vuelvas loca, pero si creo que dormir sin protegerte de la luna llena puede ser perjudicial, algo tiene esa luna que transforma. ¿Sacará la luna llena lo peor en nosotros? ¿Nos convertirá en seres monstruosos, desalmados? ¿Sacará la parte animal que no queremos ver cuando la luz del sol nos toca? Yo creo que sí podemos convertirnos en bestias y hacer más daño del habitual, y creo que primero nos hacemos daño a nosotros mismos.
Pero te imaginas si las cosas fueran diferentes, si el rayo de la luna llena en vez de sacar nuestra parte bestial -que de por sí ya está activa todos los días- sacara nuestro lado más luminoso e irreconocible. Te imaginas si en la luna llena se cayeran los velos de la ignorancia y recordáramos quiénes somos en realidad y qué estamos haciendo aquí. Si en esa luna luminosa dejáramos de estar pedidos. Si no tuviéramos la necesidad de aparentar algo que no somos, de buscar seguidores, ser admirados por alguien, escalar en un puesto, dejáramos de ser seres sociales compulsivos para ser simplemente seres luminosos. Seres sabíos compasivos y amorosos, todo eso que parece un mito atlante en nuestros días. ¿Qué loco, no? Si durante la luna llena no tuviéramos ego, ¿Te imaginas? Un día sin ego. Alucinante.
Tal vez en ese día sin ego, sin temor a ser enjuiciada, te contaría más de mi vida, te abrazaría y me quedaría horas y horas platicando, de mí, de tí, de las heridas de la vida que no han sanado. Ya sabes que tú tienes un don para abarcar esos temas, intuirlos y provocarlos. Me gustaría estar un día sin ego contigo, tal vez también me dirías cosas de tí, las cosas reales, las que guardas en ese lugar oscuro y deprimente, las que tienes escondidas detrás de tu personalidad de éxito y logros acartonada, quedaríamos más luminosas que de costumbre, ¿no? Pienso que sería interesante.